Óleo   1,62 x 1,24 m.

  

AGUILA REAL

 Águila real,

que se posa silenciosamente

en el cielo infinito.

De cuerpo aleonado,

y ojos irónicos que recorren las distancias,

en espera del pájaro errante.

 

Del pomar hicieron sus dominios

de la aurora sus ensueños.

Apaciblemente aguardan en las copas más altas

la agonía matinal del nuevo otoño.

Llega la tarde… se estiran las sombras,

surcan los aires hacia el horizonte

que perfila al viejo molino que es batuta del viento,

de sinfónicos pájaros multicolores

y de fuentes cristalinas.

  

¡Real  es, real será!.

Magnate de las distancias,

en la existencia de la vida en las montañas.

En los campos de los manzanos del señor.